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24 de febrero de 2012

El último mono


Creo que tengo stress. En realidad no tengo ni idea, no sé realmente en qué consiste médicamente, ni lo he consultado. Pero estoy acostumbrado a la hiperactividad, a veces he estado realizando muchas más cosas que hoy y me iba todo bien. Pero de vez en cuando, me veo incapaz de llevarlo todo al mismo ritmo. Tampoco será nada serio, me ha pasado otras veces, y al cabo de una racha vuelvo a estar a tope. Igual es falta de alguna vitamina, no tiene mucha importancia.

Estoy 10 años en una empresa, lo he dado todo, he hecho decenas y decenas de jornadas de más de 16 horas seguidas, sacrificando hobbies, energía, familia y hasta matrimonio. Ahora deciden realizar cambios importantes y ni preguntan a los que sabemos cómo va todo. Nos informarán, dicen. Y no parece grave, ni lo estarán haciendo mal, y supongo que será para bien... pero no me han preguntado nada. Supongo que será normal así... no pasa nada, estoy bien en el curro.

Mogollón de amigos tengo. De los que se olvidan de todo enseguida, tres o cuatro montones. Pero de los que puedo confiar, de los fieles, un montón. Un montón de los que respetan, de los de siempre-de-buen-rollo, de los que pueden dar, de los que dan, de los agradecidos, un montón de buena gente, buenísima. El problema será que yo no pido. Y si pido, ante la falta de costumbre de que pida, pasa desapercibido y se olvida. Un amigo me ha llamado en los últimos años más de 20 veces; siempre han sido consultas informáticas. A otro le dediqué infinidad de tardes y noches de charla porque lo necesitaba, se echó novia y no volvió a llamar. Lo curioso es que suelen decir "aquí estoy para lo que necesites", "si necesitas algo cuenta conmigo". No sé, será que yo soy raro, pero cuando yo lo digo, lo digo de verdad, con su posible consecuencia. Pero bah!, no pasa nada, es normal, tampoco tiene tanta importancia.

Mi tiempo me hace falta. Para dedicarlo a lo que quiera, que suele ser causas ajenas porque yo así lo quiero. Pero también necesito algo para mi y para mi hijo, como cualquiera. Intento llegar a todo y casi siempre sale. Pero en las últimas 3 semanas, por distintos motivos, más de 8 personas distintas me han fallado en diferentes citas. Algunas han avisado, aunque no han pensado que quizás yo anulé otra cosa que hacer en ese momento, otras veces casi ni eso, ni avisar. Cafés, cenas, grabaciones, conciertos... Pero bueno, cada uno tiene su agenda y sus problemas, no? Será que sólo he tenido mala suerte estas semanas.

Sé que a veces, en parte el culpable soy también yo. Nunca supe preguntar a mi gente, ni cómo le va con el novio, ni qué enfermedad tiene tu hermana, ni qué te pasa en el trabajo. Estoy totalmente disponible para escuchar a todo el mundo con todo el cariño, pero no sé preguntar y puede parecer que no me interesa. Es ese maldito complejo de pensar que puedo molestar, miedo a meterme donde no me importa. He tenido a una persona cercana enferma, con un tratamiento duro y no he sido capaz nunca de preguntar exactamente qué le pasa. Lo poco que sé es de oídas. Ahora hasta tengo vergüenza de no saberlo todavía como para ir y preguntarle. Y eso también me hace sentir mal hoy...

Mi casa se me cae encima. Estoy aburrido. Mil problemas con ella, muy poco tiempo para dedicarle y una pereza infinita para arreglar nada. La verdad es que casi sólo vengo para dormir y poco. Pero no estoy todo lo cómodo que quisiera.

Amigos y amigas que están mal. Enfermedades, trabajo, economía, amores, ... no recuerdo tener a mi entorno en un estado así de negativo. El que no está deprimido por una separación, está ya tiempo sin trabajo, o sin casa, o queriendo abandonar la ciudad o el país, o con el temor de que le expulsen, o luchando contra una enfermedad.

Cansancio, preocupación, decepción, ... casi todo esto son cosas de poca importancia, afortunadamente hoy no tengo ningún problema grave por ningún lado. Pero al sol de mi optimismo natural y casi permanente siempre, se le han puesto un montón de nubes delante, que todas juntas, no dejan pasar la luz. Será que me he dado cuenta ahora de que están ahí... Y a todo esto, solo. Ocho años ya.... prueba de que algo no estoy haciendo bien. No sé..., lo que sí sé es que algunas de estas cosas me hacen sentir como el último mono.

Será que hoy me siento "Cara B"

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6 de febrero de 2012

El túnel está lleno de cosas


Túnel del pantano del Amadorio (Villajoyosa, Alicante)
Cuánto se ha dicho sobre la famosa luz del final del túnel. "Afortunadamente ya se ve la luz del final del túnel"... "Camina hacia la luz"...
Puedes fijarte en el resplandor blanco de delante, que daña la vista, que te atrae, orienta, impide, molesta, que te esperanza, te guía o te asusta. Puedes ir caminando hacia él.
Yo prefiero darme cuenta de que esa luz está iluminando el túnel, que en las paredes hay huellas, letras, surcos, formas... que en el suelo hay piedras, charcos, pisadas... que se pueden formar sombras y jugar con ellas...
Todo se reduce a saber interactuar con lo que nos rodea, la luz, el túnel, el campo abierto, la compañía, la soledad, las sombras, las pisadas, nuestra propia respiración...

16 de junio de 2010

Soledad, aquí están mis credenciales...


Otro día escribiré sobre cosas con las que me identifico. No pretendo, ni mucho menos, convertir esta especie de "blog" íntimo en un homenaje a Jorge Drexler. Ya hablé de una canción, hoy toca otra y queda al menos una más. Lo que pasa es que me identifico con sus letras, con su forma de componer, con su forma de grabar y de entender la música. Y últimamente, en bastantes momentos más o menos importantes estuvo de fondo Drexler. Este es otro de ellos:

Hace de esto meses arriba, meses abajo, unos 3 años. Aquel día, había concierto de Drexler en el Teatro de Elda. Ibamos a ir tres, mi hermana, mi cuñado Manolo y yo. Salí desde Alicante yo sólo en mi coche. El concierto pertenecía a la gira promocional de "12 segundos de oscuridad". El día anterior al concierto pude escuchar ese disco por primera vez y lo hice sin poder prestar demasiada atención. Recuerdo que tenía el listón demasiado alto, después de "Sea" y sobre todo de "Eco" me parecía que no se podía superar a sí mismo. Escuché el disco y en ese primer contacto me pareció sensiblemente inferior a los anteriores. Al día siguiente, el día del concierto, pude escucharlo de nuevo en el coche. Empezaron a gustarme cosas, pude prestar atención a la letra de la canción que da nombre al disco, la entendí... y me encantó. Me gustó el sonido del tema "Soledad" y el dueto con María Rita, pero no pude atender a la letra. Camino de Elda, por la autovía y con mucha tranquilidad, volví a escuchar "Soledad" prestando atención a la letra.

Soledad (Jorge Drexler, 2006)

Soledad,
aqui estan mis credenciales,
vengo llamando a tu puerta
desde hace un tiempo,
creo
que pasaremos juntos temporales,
propongo que tu y yo
nos vayamos conociendo.

Aquí estoy,
te traigo mis cicatrices,
palabras sobre papel
pentagramado.
No te fijes mucho
en lo que dicen,
me encontrarás en cada cosa
que he callado.

Ya pasó,
ya he dejado que se empañe
la ilusión de que vivir
es indoloro.
Qué raro que seas tú
quien me acompañe, soledad,
a mi, que nunca
supe bien cómo estar solo.

Lo que ocurrió justo después nunca lo he contado, me lo impide esa vergüenza de la que hablaba en mi anterior entrada del blog y no lo sabe absolutamente nadie. Me pilló conduciendo a la altura de Monforte. La letra de esa canción, la entonación susurrada de Drexler y María y la intimidad de la música me pegó tal mazazo que me emocioné al final, justo al final de la letra. Intenté sobreponerme, pero la letra, entera, tal cual, se repite de nuevo desde el principio. Y a la segunda vuelta no sobreviví. Rompí a llorar como hacía tiempo que no lo hacía. Cogí tal congestión que me fue imposible conducir y tuve que parar en la gasolinera de la salida de Novelda. El tiempo que tardé en recuperarme casi me cuesta llegar tarde al concierto (como siempre que llevo entradas de los demás además de la mía). Ya en el concierto, a mitad del mismo, Drexler la interpretó y nuevamente se me paró la saliva en la garganta como una pelota de tenis y volvieron a aguarse mis ojos. Creo que mi hermana no se dió cuenta, no sé, decirme no me dijo nada.

Es como si hubiera compuesto yo esa canción, es la melodía justa, la velocidad perfecta, los arreglos exactos que habría hecho yo si tuviera el talento suficiente como para fotografiar con música lo que ocurre en mi cabeza. Y a la letra, ni le puedo poner ni quitar ni una palabra. Lo expresaba todo, tal cual era, en aquel momento.

Era un momento en el que yo me creía que ya tenía algunas cosas superadas. Siempre tuve a mi numerosísima familia al lado, cada día, todos los días. En el trabajo tenía muy buen rollo con todo el mundo, me llevaba de forma correcta y cordial con mi ex, me llevaba muy bien con toda su familia, estaba conociendo a mucha gente en el mundo de la música, a tocar, a relacionarme, a ser valorado, a sentirme querido... no sabía que todavía podía sentir la soledad de esa forma.

Hoy me sigue emocionando esta canción, a veces hasta duele. Ese dolor "dulce" que no hiere pero empaña. Pero ya no me afecta tanto, no es capaz de derrumbarme. Es más, me encanta escucharla, vivirla, sufrirla y vibrar con sus notas. Ahora es un color más que forma parte de mi paleta personal, con la que sigo pintando hoy. Y con ese color, cada vez que la escucho, me dibujo rayitas en el horizonte para recordarme que no quiero volver a llorar por eso. Y sobre todo que, haré siempre todo lo que esté en mi mano para que nadie a quien yo quiera, pueda sentir esa tristeza.

http://www.youtube.com/watch?v=5fWPbdMG0dY

http://open.spotify.com/track/58W8oOa1q7TQUpGmAYazFZ